martes, 25 de diciembre de 2012

sábado, 1 de diciembre de 2012

Una ayudadita...

No se si a ustedes les ha pasado, pero la frase de: "ten cuidado con lo que pides que se te puede cumplir"... a mi me ha sorprendido en varias ocaciones.

No hace mucho las piezas del ajedrez que es mi vida se movieron de tal forma que recibimos la noticia de que ibamos a tener un bebé nuevo, lo que nos hizo cambiarnos de casa, pues aunque ya contabamos con el departamento, no habíamos hecho mucho por hacer la mudanza, así que decidimos que debíamos hacer que con el nuevo ciclo escolar de Santiago, nos debíamos cambiar de una vez por todas.

La persona que nos iba a echar la mano para cuidar a los dos izuzvitos no pudo hacernos el paro, así que un poco antes de que tuvieramos la obligación de avisarle al IFE que ya no somos sureños, decidimos que el Nanny de los chamacos iba a ser yo.

Una decisión un tanto dificil, pues tenía un prestamo atorado con el Banco donde trabajaba y pues si me salía, los intereses se iban a ir hasta el cielo.

Pero pensamos o dijimos, ya no recuerdo que fue primero, que "algo se nos ocurriría"

En la oficina la empatía con mi jefastra, por que así parecía, pues llegó un día y nos dijo, ahora soy yo la que los cobijará bajo mis alas... si me son perros fieles y leales y me tapan mis cochinadotas, entonces lo protegeré...

Total que con los compromisos financieros, pues no me quedó de otra que aceptar su tutela, pero la llevabamos... mmmmm bien.

La empatía se fue debilitando y un buen día...

Decidí que tomaría vacaciones para mi cambio de casa, así que como buen niño que soy, me apuré a sacar los ya de por si super urgentes pendientes de nacimiento que me llegaban a diario.

Un pequeño error, un correo que mi jefa no tenía por que leer, pues era personal y ella abuso de mi confianza al andar de metiche en mi cuenta personal.

Se juntaron como una pósima en un tazón de bruja para que así... como si fuera planeado y mandado a hacer, mi jefastra, me corrió.

Si, me ayudó a pagar mi prestamo, me corrió dos días antes de la fecha oficial del nacimiento de mi hija, supongo que para que el seguro no pagara los gastos, ya ven... bien linda...

Me evitó el hecho de verle la cara para pedirle vacaciones, me regaló todo un mes con mi beba en casa sin tener que pensar en que tengo que regresar al Banco.

Y de pronto, me encuentro ante la oportunidad que estaba buscando.

Tengo tiempo para mi y mis proyectos, tantos proyectos que se quedaban como ideas en un cuaderno.

Hoy estoy arrancando tres de ellos, echándole todos los kilos y feliz de poder dibujar de nuevo.



La vida te da esas cosas que deseas.


y deseo escribir más aquí, por que ando entumido de mis posiciones textuales, ja.