domingo, 7 de septiembre de 2014

Cuadernos



De repente un día, volteas y miras que entre líneas había escondió un cuaderno, uno lleno de tinta, trazos y momentos, relleno de recuerdos, lleno de historia. 

Te das cuenta que dejaste de escribir, de trazar, de contar, incluso de cantar. 

Te das cuenta así, que las ganas se quedaron en grafito, los pixeles violet, la cabeza gacha, los sabores a tostada orgánica, se quedaron en la mudanza. 

Pero en la mudanza equivocada. 

De repente un día las cuerdas están oxidadas y las ideas entre papeles. 

Las ganas te inundan y los sueños se ahogan en la humedad profunda del deseo. 

¿Dónde quedó?

No lo se, esa fiera interior que algún día en la víspera de Navidad me devoró el corazón. 

Hoy se vuelve un sueño, un recuerdo, un momento inesperado, letras con el sentido nublado, colores vivos embarrados del pincel olvidado, olvidado entre lienzos sin tensar, lienzos donde extraños pintan sin pensar, sólo por pasar, estar y entrar, lienzos de rojo.